El parto por cesárea

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Cuidados en la cesárea

 

Durante el puerperio post cesárea hay que tener mucho cuidado con hacer esfuerzos extra, incluso cuando se considere que la herida ya está cicatrizada.

Se recomienda no levantar peso antes de las 3 semanas, ya que si se hace esfuerzo con el abdomen, podría soltarse algún punto, o provocarse una hernia, que atrasaría la recuperación. La cuarentena en una cesárea tiene más razón de ser que en un parto vaginal. La mamá no se sentirá recuperada antes de los 40 días.

En los partos naturales, se puede retomar la gimnasia al mes de haber dado a luz, pero en la cesárea, conviene esperar un poco más de tiempo, para que el cuerpo se recupere de la intervención quirúrgica. Lo mismo sucederá con el reinicio de las relaciones sexuales. Siempre será su ginecólogo quien indicará cual es el momento.

¿Cuánto esperar para un nuevo embarazo después de la cesárea?:

En general, se aconseja esperar 2 años entre una cesárea y el siguiente parto. Aunque el útero cicatriza muy bien, el organismo necesita tiempo para estar a tono. Además, compaginar un nuevo embarazo con la crianza de un bebé implica un esfuerzo extra para la madre, que es prudente evitar. Este motivo, quizá, sea el único valedero. Si la pareja desea tener otro hijo cuanto antes, deberá consultarlo con su ginecólogo.

No obstante, si se produjera un embarazo inesperado a los pocos meses de una cesárea, no hay que alarmarse. La posibilidad de sufrir una rotura uterina al dar a luz por lo general es mínima. El médico tomará precauciones durante el parto, si éste es vaginal, ya que existen más probabilidades de que se abra la cicatriz con las contracciones. El médico evaluará los riesgos del trabajo de parto, e indicará si es necesario otra cesárea. En cualquier caso, la posibilidad de que se repita otra cesárea en un nuevo embarazo, dependerá de las causas que hayan motivado la primera intervención.

 

Lactancia después de una cesárea:

 

Las mujeres que han dado a luz con cesárea tienen leche igual que las demás. No existe ningún problema físico derivado de la cirugía que impida la lactancia materna.
La  anestesia tampoco es un obstáculo para que el bebé pueda tomar pecho. Con la epidural puede hacerlo inmediatamente; y con la anestesia general, las sustancias narcóticas desaparecen en 2 o 3 horas. El problema surge, si al bebé recién nacido no se lo pone al pecho pasadas varias horas después del parto, si en ese tiempo, además le dan mamadera, y para colmo le indican a la mamá que le dé 10 minutos cada 4 horas, será difícil que el bebé aprenda a mamar, y provocar la bajada de leche.

En la habitación:

Pide que te traigan a tu bebé enseguida y que lo dejen en la habitación todo el tiempo. Deberás contar con la ayuda del papá o de algún familiar.

Amamantar a demanda:

Si las cosas no salen así en la maternidad, se pueden superar todos los problemas cuando, al llegar a casa, no se le ofrece al bebé mamadera ni chupete, y se le  da el pecho “a demanda”, esto es, todas las veces y todo el tiempo que él lo pida.

La postura más cómoda para amamantar:

Lo más importante es lograr una posición cómoda, ya que por la cirugía, la mamá estará dolorida. Una posición cómoda podría ser:

  1. Acostada, colocar una almohada en la espalda,-así el tronco queda un poco levantado-, y otra debajo del brazo sobre el que reposa el bebé. Conviene que otra persona sujete al bebé, para que la mamá no haga esfuerzos.
  2. Cuando la mamá pueda sentarse, es conveniente poner un almohadón delante del abdomen para apoyar al bebé y acercarlo al pecho.
  3. También existen en los comercios de artículos para bebés, unos almohadones para amamantar que son muy prácticos.

 

La historia de la cesárea:

Antes, la cesárea era una operación de alto riesgo; no tanto por la técnica en sí, si no por el riesgo de infección y los peligros de la anestesia. Se practicaba solamente cuando se presentaba una situación de emergencia en la sala de partos.

Hoy, este panorama ha cambiado y la cesárea es una intervención que se realiza con notable éxito. Igualmente no podemos olvidar que cualquier intervención quirúrgica conlleva un cierto riesgo. Pero ya no es lo mismo. Primero y principal encontraremos lo que aportó el avance de la medicina, y de la tecnología al servicio de la ciencia. Antiguamente era imposible programar una cesárea sin los estudios con los que ahora contamos para poder lograr diagnósticos previos. Como por ejemplo las ecografías, el monitoreo fetal, la amniocentesis, etc. Esto hacía que hubiese un índice mucho mayor de muerte de madres y bebés en el parto, al no poder prever las posibles complicaciones.

Además la anestesiología también avanzó muchísimo. Antes, la anestesia sólo se utilizaba cuando era necesario introducir un fórceps o realizar una cesárea. En estos casos se administraban barbitúricos con una inyección intravenosa, o se agregaban 2 gramos de Penthotal al goteo de oxitocina. Ambos producían una rápida pérdida de conocimiento en la mamá, y un cierto peligro de que el bebé pudiera nacer narcotizado.
Hoy en día la anestesia  epidural, es la reina de la cesárea, y también se la utiliza (en menor dosis), para calmar el dolor en el momento de pujo del parto por vía vaginal.