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Parto prematuro
Según la OMS (organización mundial De la salud), parto prematuro es aquel que se produce con menos de 37 semanas cumplidas de gestación, con independencia del peso del bebé.
Que aparezcan contracciones uterinas propias del parto antes de tiempo es algo que puede ocurrirle a cualquier mujer embarazada. En realidad, sólo aproximadamente la mitad de las mujeres que dan a luz prematuramente pertenece a un grupo de riesgo conocido. Por eso, es importante que todas las futuras mamás sepan por qué se adelanta el parto y qué pueden hacer para prevenirlo.
Factores de riesgo de parto prematuro:
El parto puede ser prematuro cuando la embarazada cuando la embarazada presenta alguno de estos factores de riesgo:
- Si la mamá espera dos o más bebés, en alrededor del 20% de las gestaciones múltiples el parto se adelanta naturalmente o por cesárea, alrededor de la semana 37 de embarazo.
- La mamá ha tenido más de 2 abortos espontáneos o un parto prematuro anteriormente.
- Si el trabajo o la vida familiar le producen a la mamá estrés. Si la embarazada está muy alterada, su organismo libera unas sustancias que provocan irritabilidad de la fibra uterina, lo que desencadena las contracciones.
- Si en la actividad laboral diaria de la mamá, ésta debe estar mucho tiempo de pie o tiene que mover objetos pesados.
- Si la embarazada ha sufrido un golpe o un traumatismo grave, como por ejemplo, una caída, un accidente de tránsito, etc.
- Si la embarazada mantiene hábitos poco saludables: fuma, bebe alcohol, consume drogas.
- Si la mamá está excesivamente delgada (anemia severa).
- Si la embarazada tiene menos de 18 años o más de 35 años, aunque éste es factor menos relevante.
- Si la mamá padece una infección vaginal, urinaria o dental que no es tratada adecuadamente.
- Las embarazadas afectadas por gingivitis (una enfermedad periodontal) tiene 3 veces más riesgo de dar a luz de forma prematura, en comparación con las mamás gestantes que tienen la boca sana.
- Si la mamá sufre complicaciones durante el embarazo, como por ejemplo: sangrados, o hipertensión previa al embarazo o inducida por éste: preclampsia.
- Si el cuello del útero (cérvix) tiene dificultad para permanecer cerrado (puede deberse a un desgarro ocurrido en un parto anterior o una malformación en el útero), o se acorta antes de tiempo. Durante el embarazo, el cérvix tiene una longitud media de 37 milímetros y, a medida que disminuye su tamaño, aumentan las posibilidades de parto prematuro; si, por ejemplo, es inferior a 15 milímetros, el riesgo de parto prematuro resulta muy elevado. Estos signos se detectan en el consultorio del obstetra mediante la exploración vaginal.
- Entre la semana 15 y 30 de gestación, los médicos miden el tamaño del cérvix de las futuras mamás que tienen algún factor de riesgo. Si descubren que es más corto de lo normal, recomiendan reposo y realizar un cerclaje. Esta técnica consiste en dar un punto de sutura en el cérvix para impedir que se abra demasiado pronto. El punto se retira unos días antes de la fecha de parto.
Cómo evitar un parto prematuro:
Para reducir las probabilidades de que el parto sea prematuro es muy importante la prevención.
- Es importante ir a todos los controles periódicos del embarazo.
- Consultar al médico ante cualquier problema o síntoma (infección urinaria o vaginal, manchado oscuro, dolores de cabeza fuertes , etc.)
- Evitar el alcohol, las drogas y el tabaco.
- No realizar grandes esfuerzos.
- Disminuir el estrés
- En caso de que haya indicios de parto prematuro, hay que descartar la presencia de infecciones y evaluar a la embarazada para determinar si se trata de una amenaza o de un trabajo de parto prematuro.
- En caso de haber infección, el tratamiento consistirá en tratar la infección con antibiótico, ingestión de líquidos, reposo en cama, inhibidores de las contracciones uterinas orales o intravenosos. Lo ideal es hospitalizar a la mamá hasta que cesen las contracciones. Si el bebé tiene menos de 34 semanas, se aconseja la maduración pulmonar con corticoides.
Síntomas de alarma del parto prematuro:
Los síntomas de alarma del parto prematuro son similares a los del parto a término. Los más comunes son: presión en la pelvis, sensación de que el bebé empuja hacia abajo; molestias en la zona baja de la espalda y en el vientre, cómo cuando se tiene la menstruación; cambios en la secreción vaginal; contracciones uterinas regulares (cada 15 minutos o menos) durante una hora (no tienen por que ser dolorosas); expulsión del tapón mucoso; rotura de la bolsa amniótica y hemorragia vaginal.
Aunque no resulta fácil, en algunos casos, los médicos logran posponer el nacimiento del bebé prematuro. Si la bolsa permanece intacta, una medicación puede detener las contracciones uterinas. La mamá puede regresar a la casa, pero deberá guardar reposo.
En los partos prematuros se suele hacer cesárea, sobre todo si se registra sufrimiento fetal. Cuando el parto prematuro se desarrolla por vía vaginal, suele ser más fácil y corto, puesto que el cráneo del prematuro es más pequeño y blando que el de un bebé nacido a término.
En cualquier caso, no hay que asustarse si se tiene algún síntoma de parto, ya que existen muchas falsas alarmas, en las que se producen muchas contracciones dolorosas y rítmicas que no llegan a poner en marcha el trabajo de parto. En estos casos, si no se modifican las características del cuello del útero, el reposo suele ser suficiente para que desaparezcan y el bebé pueda nacer cuando se lo espera.
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