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Prevención en el embarazo


La prevención en el embarazo es fundamental para llegar a término con una gestación sin contratiempos. Un bebé sano no depende solamente de los cuidados que tengas con él una vez nacido. Por el contrario, si es un embarazo programado, la prevención debe comenzar antes de ser concebido tu bebé.

Por ejemplo: tomar ácido fólico, hierro si estás anémica, comenzar con una alimentación sana, hacerte análisis de sangre y orina para saber como está tu estado general antes de la concepción.  Y consultar con tu ginecólogo, que otro tipo de prevención deberás tener para poder buscar tranquila el embarazo.

Si  de lo contrario, quedaste embarazada sin tomar estos recaudos en la prevención, deberás ir lo más rápido posible a tu médico, ni bien tengas la confirmación del embarazo. De esta forma, tu obstetra podrá coordinar la prevención y cuidados de tu embarazo.

Reposo durante el embarazo


Dependiendo del problema, el médico te puede recomendar:
Tranquilidad:
Evitar esfuerzos físicos u psicológicos (nada de estrés). Dependiendo de la actividad que hagas, el médico evaluará si puedes seguir trabajando.
Reposo moderado:
De la cama al sillón, y del sillón a la cama. El médico tratante te aclarará que cosas podrás hacer y que cosas no.
Reposo absoluto:
Tendrás que permanecer acostada en la cama las 24 horas del día, salvo cuando necesites ir al baño.

En qué casos es necesario:

  1. Amenaza de aborto

 Si tienes hemorragias en el primer trimestre, deberás hacer reposo absoluto hasta que cesen.

  1. Embarazo múltiple: Seguramente tu médico te aconsejará llevar una vida tranquila, y en la semana 28, reposo.
  2. Contracciones prematuras:

Con certeza te indicarán un inhibidor de las contracciones, el descanso favorecerá la relajación de los músculos y disminuirá la presión de tu bebé sobre el cuello uterino.

  1. Trastornos en la placenta

La placenta previa o desprendimiento prematuro pueden causar hemorragias. Seguramente te indicarán reposo absoluto mientras dure el sangrado.

  1. Cerclaje del útero:

Cuando el cuello uterino no se cierra durante la gestación, pueden producirse pérdidas y riesgo de parto prematuro. Para evitarlo, se cierra con puntos quirúrgicos y se aconseja reposo moderado.

  1. Crecimiento intrauterino retardado (RCIU):

En la mayoría de los casos se debe a una insuficiencia placentaria. Seguramente te recomendarán reposo, para mejorar la nutrición de tu bebé.

  1. Preclampsia:

En algunos casos, la presión arterial de la mamá se eleva anormalmente. Si el caso es grave, se hospitaliza a la mamá. En cuadros leves, el reposo ayuda a bajar la presión arterial y mejora el riego sanguíneo del útero.

  1. Pérdida de líquido amniótico:

 Si ocurre antes de la semana 34, el médico te aconsejará reposo absoluto para prolongar el embarazo.

  1. Enfermedades maternas:

Ciertas enfermedades de la mamá como por ejemplo: cardiopatías, problemas respiratorios, etc. Obligan a limitar al máximo la actividad física para no poner en riesgo el embarazo. En caso de que tu embarazo deba ser con reposo, no desesperes, aquí te damos algunos consejos para pasarlo lo mejor posible durante el reposo.

Consejos para sobrellevar el reposo:

1- Puedes hacer la compra por teléfono. Puedes pedir varias veces a la semana comida a un “delivery” o entrega a domicilio.
2- Deja cerca de la cama o el sillón todo lo que necesites, para no tener que levantarte a cada rato. Como por ejemplo: Pañuelos de papel, control remoto de la tele, teléfono y agenda, libros y revistas, agua fría y caliente en 2 termos, sacos de té y sobres de sopas instantáneas, alguna fruta, etc.
3- Haz alguna actividad manual, como por ejemplo punto cruz o pintura sobre tela. De esta manera puedes  bordar las sábanas y toallas del bebé, o pintarlas con pinturas no tóxicas.
4- La contención de tu pareja y de tus seres queridos es fundamental. El estar muchas horas inactiva puede llevarte a pensar todo el tiempo en cosas negativas.
Piensa que este tiempo es en definitiva, para que todo salga bien. Mantén la mente distraída. Trata de pensar en positivo. Se ha comprobado que el pensamiento positivo puede llegar a reducir el tiempo de reposo necesario.
5- Haz ejercicios que te ayuden a desentumecer  los músculos. Siempre y cuando te lo permite tu médico.
6- Vístete y maquíllate todo los días, aunque no salgas. El verte bien te levantará el ánimo.
7- Ordena papeles, recibos, facturas, etc.
8- Escribe un diario
9- Comunícate por teléfono o mail con tus amigos y parientes.
10- Pídele a la gente que quieres, que te visite. También te pueden ayudar a preparar el ajuar de tu bebé.
11- Si tienes otros hijos, es fundamental la ayuda de alguien para bañarlos, llevarlos a la escuela y alimentarlos.
 Pero es fundamental que no te sientas culpable por desatenderlos. Aprovecha para ayudarlos a hacer las tareas escolaras, léeles libros, juega con ellos a juegos de mesa o didácticos, charla mucho con ellos. A veces, por atenderlos, no nos queda tiempo para hacer todas estas cosas con ellos. Seguro que a tus hijos les encantará compartir este tiempo con tigo.

Infecciones  de la mujer embarazada que pueden afectar al feto o al bebé recién nacido:
Existen enfermedades que si se contraen durante el embarazo, pueden afectar al feto o al bebé recién nacido.
Estas son: la rubéola, la toxoplasmosis, la hepatitis B, y en menor grado de gravedad: el herpes genital, y la varicela.

 

Prevenir la rubéola

Esta enfermedad es causada por un virus, generalmente la época más común es la primavera y el invierno. Produce una erupción, y algunas veces, inflamación de ganglios. 

En muchos casos es asintomático, por lo que solo un análisis de sangre podría detectar si la tuviste o no.

En la Argentina, estudios recientes aseguran que un 85 a 90% de las mujeres ya la han tenido. Es conveniente hacer este estudio antes de quedar embarazada. Si no tuviste la enfermedad, puedes vacunarte. De esta manera quedarás protegida durante toda tu vida fértil. La enfermedad durante el embarazo, podría causar en el bebé recién nacido problemas en la vista, oído, y corazón.

La toxoplasmosis en el embarazo

Es una infección producida por un parásito, y se contrae al comer carne no muy cocida, verduras contaminadas, no a través del contacto con los gatos.

En la mayoría de los casos solo se detecta mediante un análisis de sangre. Si da positivo, significa que estarás protegida durante toda tu vida fértil. Si el análisis da negativo, y la infección la adquieres durante el embarazo, tu bebé puede tener problemas en la vista o en el sistema nervioso central.
La prevención en este caso es fundamental:

  1. Lavarse las manos antes y después de manipular los alimentos crudos
  2. Lava muy bien las frutas y verduras antes de comerlas, con agua segura, o con agua y 3 gotitas de lavandina por litro de agua.
  3. No utilices la misma tabla y cuchillo para cortar carne cruda y verduras crudas u otro alimento.
  4. Cocina bien la carne que consumas
  5. Compra carne en lugares seguros. De manera que venga de frigoríficos permitidos y habilitados, con las normas de seguridad de bromatología.
  6. Trata de no estar en contacto con gatos durante el embarazo. En caso de que ya tengas al gato de mascota, lávate sierre bien las manos, llévalo con regularidad al veterinario. Coméntale a tu ginecólogo que tienes un gato. Ponte guantes descartables para manipular sus heces.

La hepatitis B y el embarazo

Esta es también una infección que puede no presentar síntomas. Es muy importante, que si estás embarazada, te realicen un análisis de sangre, para descartar este virus, ya que de lo contrario, podría infectar a tu bebé, produciéndole una hepatitis crónica. Esto se evita si teniendo el diagnóstico, se vacuna a tu bebé y se le da gammaglobulina específica para la infección por el virus de la hepatitis B.

 

HIV (virus del SIDA):

Hoy en día, se sabe que si una mujer  positiva es controlada y tratada adecuadamente, tienen poco riesgo de contagiar a su bebé el virus. Por eso, es fundamental que ni bien una mujer queda embarazada, se haga el análisis de sangre HIV ELISA. De esta manera, si fuese positiva, podrá recibir las drogas antivirales, que evitarán que el bebé se infecte.

Hay casos donde el parto se programa como una cesárea, cuidando mucho el campo de operación, para que el bebé no tenga contacto con la sangre de la mamá.

La varicela:

Esta es otra de las infecciones que si se contraen durante el primer trimestre de embarazo, puede afectar al feto y al recién nacido. En general, es difícil que esto pase, ya que es una enfermedad que el 90 % de los adultos ya han tenido, y quedan inmunizados de por vida.

Si no recuerdas si la tuviste o no, es útil que te vacunes antes de quedar embarazada. Sobre todo si eres población de riesgo: trabajas con niños, trabajas en un hospital o clínica, tienes otros hijos que aún no han tenido la enfermedad.

El herpes genital:

Rara vez se contagia al recién nacido. El riesgo existe si la mamá tiene lesiones en el momento del parto. En este caso, se suele administrar a la mamá, aciclovir, que es un antiviral, o interferón B  que se administrará sobre el final del embarazo.

Así se evitará que aparezcan lesiones que puedan contagiar al bebé y evitar que la infección siga avanzando. Éste fármaco no es perjudicial para el bebé, ni tampoco evita la lactancia en el recién nacido. Según el caso, también se puede programar una cesárea, para que el bebé no se contagie en el canal de parto.