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Natación para bebés

 

La matronatación o natación para bebés es una técnica creada por una profesora de Educación Física argentina llamada Patricia Cirigliano en 1960, patentada y enseñada en todo el mundo. Esta técnica debe ser enseñada por profesoras de educación física matriculadas y expertas en natación. Además, la mamá ingresa al agua con su bebé, lo cual genera un intercambio afectivo muy importante. Será un momento para compartir juegos, mimos y risas.

Para comenzar con la matronatación permiso del pediatra de tu bebé cuando se le haya caído el cordón umbilical. Cuanto más temprano comience el bebé la natación, más fácil le será, ya que para él el medio líquido le es familiar por que estuvo 9 meses viviendo en él.

Cómo es una clase de matronatación

En general son clases de 1 hora por semana. La clase comienza con el ingreso de la mamá con su bebé al agua, luego realizarán un paseo por la piscina con instrucciones de la profesora a cargo, como por ejemplo, cuál es la forma correcta y segura de sostener al bebé. La clase de natación se desarrolla en un ambiente con música a veces divertida, y por momentos relajante. Se harán rondas con canciones y juegos, donde los bebés aprenderán a divertirse y tenerle confianza al agua.

La inmersión llega cuando cada bebé esté listo para lograrlo. Cada uno tiene su propio ritmo. Serán los profesores quien   les enseñe esta habilidad, sin someterlos a riesgo alguno. A partir de esta adquisición, se incorporan los juegos con  saltos y zambullidas. Aprenderán a flotar en plataformas y flotantes, también aprenderán a relajarse. Jugarán a atrapar juguetes en la superficie o en el fondo del agua. Los juguetes tienen un papel muy importante en la natación para bebés, ya que jugar es  un estímulo permanente para el bebé.

 

En cuánto tiempo aprenden:

 

En sólo 6 o 7 clases los bebés son capaces de aprender a respirar debajo del agua. Lo que aprenden en una clase, aunque pase una semana, el bebé lo incorpora y no lo olvida. Los bebés aprenden  con ayuda de sus profesores a  sumergirse sin tragar agua, y salir como un corcho a flote. Con este aprendizaje, un bebé puede salvarse en una emergencia acuática, ya que  no será víctima del pánico que puede generar una situación sorpresiva y desconocida. Esto no quita que debes cuidar siempre a tu bebé aunque sepa nadar. No lo debes dejar nunca solo en una piscina o en la bañera. El aprendizaje básico de supervivencia puede ser adquirido en  4 o 5 meses. En cada clase el bebé habrá incorporado una habilidad nueva.

 

La higiene de la piscina:

 

El agua de la piscina debe tener controles bacteriológicos permanentes. Ya que los bebés pueden hacer sus necesidades en el agua, no bastará con que la notes transparente, debe tener un equilibrio en su composición química. El cloro y el pH (niveles de acidez y alcalinidad) deben ser equilibrados para asegurar la salud de los bebés, y evitar también que la piel y mucosas se impregnen de cloro. Debes observar si a tu bebé no se le enrojecen los ojitos, o si notas un sabor desagradable en la boca al meterte en la piscina. Además los padres y los bebés deberán ducharse antes de ingresar a la piscina. Y deberán hacerse periódicamente una revisación médica para poder ingresar a la piscina. Seguramente en el lugar haya médicos para esa tarea.

 

Beneficios de la natación para bebés:

 Además del beneficio obvio de aprender a nadar, los beneficios de la natación para bebés son muchos, por ejemplo:

  • Los bebés muy inquietos aprenden a relajarse
  • Los bebés más tranquilos logran incrementar sus acciones gracias a  los estímulos que reciben.
  • La alimentación mejora. A más actividad, mayor será el desgaste, por lo cual el bebé inapetente tendrá más apetito.
  • Mejora el sueño del bebé. Por lo general, los bebés muy activos, necesitan gastar más energía de la que podrían gastar solo estando en su cunita jugando. Al cansarse en la clase de natación, por la noche dormirán mejor.
  • Las habilidades  que incorpora el bebé en el agua, las traslada a su vida diaria. Como por ejemplo: la coordinación de manos y pies, la buena postura, la seguridad psicomotriz, etc.
  • Mejora la salud, el entrenamiento habitual mejora el sistema inmune del bebé. Pudiendo así defenderse mejor de las enfermedades y agresiones del medio ambiente.
  • Mejora la capacidad respiratoria y la circulación sanguínea. Ya que el ejercicio en el agua es un verdadero entrenamiento.
  • Sirve como espacio vinculante entre los padres y sus bebés
  • Sirve para lograr una lactancia materna de mejor calidad. Hay bebés muy nerviosos cuya ansiedad les impide alimentarse correctamente. Con la  natación, estarán más relajados y podrán alimentarse mejor.