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La lactancia artificial:

 

La lactancia materna es una de las principales acciones que una madre realizará de forma directa sobre la vida de su hijo, una auténtica oportunidad biológica y humana para ejercer la nutrición a la vez que el cariño. Sin embargo, la lactancia artificial se vuelve a veces una necesidad, otras se debe a una cuestión de urgencia. En todo caso ya se sabe, desde la época de las nodrizas que hasta el siglo XIX alimentaban a tantas familias que no eran la suya, hoy en día es sabido que no es la primera opción.

Si una madre puede sacarse leche para darle por biberón o mamadera a su hijo, tanto mejor. Si se trata de una obligación médica o de las circunstancias, es bueno saber brindar la mejor lactancia artificial, acompañada del cariño de siempre, mirando a los ojos a nuestro bebé.

Biberones:
Si bien es cierto que la leche materna es la ideal para el bebé, en algunos casos hay mamás que deben recurrir a los biberones o mamaderas. Por ejemplo en el caso de la mamá que debe reincorporarse al trabajo. Si eres una de ellas no desesperes. Tu bebé se alimentará igualmente bien. Por supuesto que con las indicaciones de tu pediatra. De cualquier manera no vienen mal ciertos “consejitos maternos” para facilitarte las cosas.

  1. Si debes volver a tu trabajo, conviene que practiques unos días antes con el biberón, para que tu bebé se vaya acostumbrando.
  2. Si la rechaza cuando se la das tu, trata que se la de la persona que lo cuidará mientras no estés. Ya que él te reconocerá por tu olor y por tu voz, y querrá el pecho.
  3. A la hora de elegir la mamadera el secreto es la tetina. Debe tener 2 o 3 agujeros que permitan la circulación del aire. Así evitarás que trague aire y luego se llene de gases o cólicos.
  4. Hay tetinas de silicona, de goma; redondeadas o de forma anatómica.
  5. Si no tiene los suficientes agujeros, puedes hacerlos cuidadosamente con un alfiler, cuidado que esté limpio, por supuesto.
  6. Es conveniente tener varios biberones y tetinas. Alrededor de los 8 y 10 meses tu bebé puede preferir un tipo de tetina en especial. Por eso debes tener varias del mismo modelo, por si se te estropean o pierden.(lo mismo sucederá con los chupetes o chupones)
  7. Después que tu bebé tomó la mamadera, debes lavarla con abundante agua, jabón o detergente, utilizar un cepillo especial para biberones, para sacar todo residuo de leche, y luego esterilízala.

Cómo esterilizar los biberones y chupetes:

Existen los esterilizadores especiales para mamaderas y chupetes. Si no la forma más simple es colocar todas las partes del biberón y los chupetes en una olla con agua y hervirla por 10 minutos. Luego que el agua rompió el hervor. Luego secar todas las partes. Lávate bien las manos antes de la maniobra. Guarda todas las partes en un recipiente limpio en la heladera. Cuida que no entren en contacto con otros alimentos.

Que hacer con la leche que sobra:

Nunca vuelvas a utilizar la leche que sobró del biberón. Cuando ya sepas que cantidad toma tu bebé, haz la cantidad justa, y si queda algo, tírala. Si tu bebé toma leche maternizada líquida envasada en tetrabrick, no es necesario hervirla previamente, por que ya viene esterilizada. Pero si sobra en el envase, si deberás hervirla 10 minutos para poder dársela a tu bebé.

En el envase te dirá que una vez abierto deberás utilizarlo dentro de las 24hs de abierto el envase, luego de el lapso indicado en dicho envase, deberás tirarlo. Estos recaudos deberás tomarlos hasta que tu bebé tenga 12 meses. Luego de esta edad, no hará falta hervir la leche si estuvo todo el tiempo en la heladera, y no se cortó la cadena de frío. Pero siempre fíjate en el envase cuanto tiempo la puedes conservar una vez abierto.

A partir de los 12 meses, si le das leche” larga vida”, que es aquella que no necesita frío cuando está cerrada, y si es de marca reconocida, no deberás hervirla, pero si guardar en la heladera una vez abierto el envase.
Si en esta edad en adelante (12 meses) le das leche común, si deberás hervirla, especialmente si no sabemos si se cumplió la cadena de frío correctamente.

Cómo preparar el biberón:

  1. La mamadera debe estar esterilizada.
  2. Lávate las manos con abundante agua y jabón.
  3. Para la leche de fórmula la proporción es de una medida al ras (sin copete) cada 30 mililitros  de agua. O  sea al 15%.
  4. Debes utilizar agua  corriente del grifo previamente hervida durante 10 minutos.
  5. La temperatura de la leche debe ser la misma temperatura que la corporal. Aproximadamente 37 grados centígrados.
  6. Se puede calentar debajo del grifo de agua caliente o a Baño María.
  7. No calientes la leche en el microondas, ya que pierden todas las inmunoglobulinas (anticuerpos). Además el calor del microondas es desparejo y corres el riesgo de quemar a tu bebé.
  8. Para asegurarte de que la temperatura de la leche sea la correcta, vuelca unas gotitas sobre el dorso de tu mano o el antebrazo. Que son las zonas más sensibles.
  9. Antes de dársela agita bien el biberón para que se mezcle bien y la temperatura se empareje.

Leches maternizadas:

Esta leche tiene nutrientes esenciales que la leche común no tiene. Si bien la base es de leche común, se le quitan los elementos que un bebé pequeño no puede ingerir. Además se le agregan otros nutrientes necesarios que no están presentes en la leche común no posee. Los bebés de menos de 6 meses no pueden digerir algunas proteínas de la leche. Éstas son sacadas y reemplazadas  en su lugar por vitaminas, hierro, aminoácidos, etc.
Las leches maternizadas para bebés pueden ser líquidas o en polvo.

Existen también leches maternizadas especiales para prematuros. Entre los 6 a los 12 meses están indicadas las leches modificadas. Son un paso intermedio entre la leche maternizada y la leche  de vaca común. Tienen también agregados de vitaminas, hierro y minerales. Y la proporción es al 10%, o sea una
 medida al ras cada 50 mililitros de agua segura.
Recién después del año tu bebé podrá tomar leche de vaca común. En la actualidad existen enriquecidas con calcio, hierro y vitaminas A y D.